Cuando uno de los miembros de la pareja consigue un nuevo empleo, cambia de rutina, se ve con nueva gente, etc…suele ser tema de discución y de conflicto.
La realidad es que cambiar de empleo representa a su vez cambiar de rutina, por ende, todo lo demás se modifica de alguna u otra manera.
Esta sucesión de motivos sin dudas da como resultado inseguridad y desconfianza…las preguntas, los controles, las peleas, comienzan a sobrevenir, y la pareja poco a poco entra en crisis.
Lo cierto es que quien cambia de trabajo no presenta culpa: lo laboral es importante, aunque a la pareja le de celos o incomodidad, debe entender que (siempre y cuando no se haga nada malo o se den motivos para celar) es una situación perfectamente lógica que debe asimilar, eso se consigue siempre: con buena comunicación.

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