lunes, 12 de julio de 2010

Infección de la Vagina, Vaginitis



Definición
Las vaginitis, o infecciones de la vagina, son una inflamación de la vagina, que habitualmente se debe a una infección, aunque en algunas ocasiones existen otras causas.
Causas
Si bien siempre que existe una sospecha clínica de vaginitis, el médico debe realizar diferentes procedimientos para intentar determinar si hay algún microbio responsable, cuál es, y qué tratamiento sería el más adecuado, lo cierto es que también se deben investigar otras causas que irriten la zona genital, originando molestias e inflamación. Dichas causas se agrupan fundamentalmente en dos bloques:
  • químicas: algunas cremas que se utilizan cerca de la vagina o la uretra y determinados jabones excesivamente agresivos son los principales causantes.
  • traumáticas: en medicina, se denomina traumatismo a las agresiones físicas externas. Las causas traumáticas que pueden causar una inflamación de la región genital son diversas: relaciones sexuales sin la adecuada lubricación o demasiado agresivas o la práctica de algunos deportes sin la indumentaria adecuada, son algunas de las más habituales.
Si bien existen determinados consejos que se pueden proporcionar a las víctimas de vaginitis no infecciosas, lo cierto es que las más importantes, tanto por ser las más frecuentes como porque a largo plazo pueden ser las que mayores problemas causen, son la infecciosas.
En primer lugar, hay que decir que la vagina, igual que la piel, u otras mucosas como la de la boca, está colonizada por gérmenes. Esto quiere decir que hay gérmenes que viven en estas áreas prácticamente desde que pasan unos días tras el nacimiento. Estos gérmenes no sólo no son nocivos cuando estamos sanos, sino que además nos ayudan a no contraer infecciones por otros microbios más agresivos, mediante diversos mecanismos. Por eso, no es beneficioso intentar eliminarlos de su ubicación. Los conocemos como “flora saprofita”.
El problema viene cuando o bien son insuficientes las diferentes defensas que tenemos, y un microorganismo extraño consigue infectarnos, o bien un germen “amigo” que habitualmente tenemos bajo control y nos ayuda, se descontrola, crece más de la cuenta y se comporta como un enemigo. Esto sería un “desequilibrio” de la flora normal.
Ciertos grados de flujo vaginal son normales y no indicativos de infección. Dichos flujos son causados por la microflora (microbios) que coloniza desde el nacimiento el aparato genital de la mujer; estas secreciones pueden tener un olor “característico” y una cantidad normal que depende de cada mujer. Las infecciones que causan vaginitis pueden afectar a tres estructuras que son: vulva, vagina y cervix (cuello uterino).
Los microorganismos que forman el flujo vaginal pueden ser desequilibrados por varios factores: Ciclo menstrual, actividad sexual, el parto, la cirugía, los antibióticos, los anticonceptivos hormonales, los dispositivos intrauterinos y las enfermedades que disminuyen la inmunidad (defensas).
Síntomas
Es importante saber que puede no dar ningún síntoma, o sólo algunos de los que contamos, o incluso pequeños grados de varios de ellos pero que, por poco molestos, nos pasen desapercibidos. Por ello, ante la mínima duda se debe consultar, sin esperar a que aparezca todo lo que se describe a continuación:
Lo característico es presentar una secreción anormalmente excesiva, (cada mujer sabe cuál es la cantidad de moco que segrega habitualmente, y cuándo está secretando demasiada para lo habitual en ella), acompañada de prurito (picor), ardor y malestar. Puede haber dolor al orinar y en la actividad sexual. También puede presentarse irritación e hinchazón en vulva y vagina.

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